
El jamón de cebo de campo ibérico procede de animales criados al aire libre, donde pueden moverse y desarrollar una mayor actividad física. Existen dos formas de cría dentro de esta categoría:
Extensivo: criado normalmente en dehesas, con baja densidad de animales, lo que permite aprovechar los recursos naturales del entorno —pastos, hierba y, en ocasiones, bellotas—, complementados con pienso.
Intensivo: criado en explotaciones con mayor densidad, fuera de la dehesa, donde, aunque el animal puede moverse, su alimentación se basa principalmente en piensos.
Este equilibrio entre ejercicio y alimentación influye directamente en la calidad final del producto.
El jamón de cebo de campo ibérico procede de animales cuya madre es de raza ibérica pura, mientras que el padre puede ser de raza duroc o un cruce. Esta combinación favorece una adecuada infiltración de grasa intramuscular, responsable del veteado característico y de una textura equilibrada.

El proceso de elaboración continúa con una curación lenta y natural, que varía en función del peso de la pieza, situándose generalmente por encima de los 2 años, siendo habitual superar los 30 meses.
Peso mínimo de las piezas: 7 kg
Curación mínima: 24 meses
El resultado es un producto equilibrado, con buena textura y matices que reflejan tanto la alimentación como el entorno de cría.
Precinto verde
Este precinto identifica piezas procedentes de animales criados al aire libre, con alimentación basada en recursos naturales complementados con pienso.
La calidad de nuestros jamones de cebo de campo ibérico, con más de dos años y medio de curación, nos ha llevado a prescindir de la modalidad de jamón de cebo ibérico (precinto blanco).
